Quiero hacer pirámides humanas

Las jornadas quirúrgicas voluntarias devuelven las esperanzas a bolivianos/as

Con el pasar del tiempo, caminar y hacer los ejercicios de gimnasia le era cada vez más dificultoso a Luis F. de 13 años de edad. La cicatriz retráctil producto de una quemadura que unió sus glúteos a los tres años, tensaba su piel a medida que crecía.

“Luis nunca ha dejado de reír, su carácter siempre ha sido muy suave y a la única persona que se quejaba es a mi”, cuenta su madre Victorina de 27 años, que vive en Bermejo, un municipio Tarijeño fronterizo con la República de Argentina.

La vida de Luis y su madre adolescente (soltera en aquel tiempo) no fue fácil y no faltó mucho tiempo para que se dificultará a un más. Al ver que a sus tres años su hijo no podía  caminar, la persona que empleó a la madre como trabajadora doméstica decidió “curarlo” sentándolo en ladrillos calientes, puesto que, según la empleadora que también fungía de curandera, era por un frío interno que  él niño no daba sus primeros pasos.

El “método” no hizo más que producir quemaduras de primer grado “Mi patrona, como mi hijito gritaba de dolor lo envolvió en una manta y me dijo que me fuera a mi cuarto. En la noche él gritaba y cuando lo destapé, sus nalguitas estaban llenas de ampollas”, recuerda la madre.

La falta de atención oportuna, tuvo consecuencias irreversibles para Luis, que duraron hasta octubre de este año, cuando participó de la  Misión de Cirugía Plástica del Dr. Kurt Reinke, con resultados inesperados para Luis y Victorina.

Durante diez años,  Luis mantuvo oculta su dificultad ante sus compañeros, por miedo a la burla. Su sufrimiento sólo lo compartía con su madre y familiares, porque la cicatriz de la quemadura no sólo le impedía movilizarse, los más doloroso era realizar sus necesidades biológicas que le producían llagas por las escaldaduras “Tenía que obligarlo a entrar al baño, él se aguantaba hasta que ya no podía…Ahora que le han realizado la operación, ya no siento culpa, yo ya ni quería verle porque sentía mucha pena, la plata no me alcanzaba para hacerle curar”, narra la madre.

Luis aún se encuentra en proceso de recuperación, pero sus proyectos van a una velocidad mayor, lo primero que quiere hacer es participar de las pirámides humanas que realizan sus compañeros de clase en la hora educación física, luego, piensa competir en carreras