El grano de Oro: LA QUINUA

Investigación y desarrollo tecnológico en Tarija y Chuquisaca

plantacion de quinuaGracias a su calidad nutritiva, su amplia variedad genética, su alta capacidad de adaptabilidad a diversos suelos y sus bajos costos de producción, LA QUINUA, ha sido considerada como un cultivo estratégico para la reducción de la pobreza y la desnutrición en el mundo.

Con esta premisa y siendo Bolivia el primer exportador mundial de este producto, el Presidente boliviano Evo Morales, ha promovido en la declaración del año 2013 como el “Año Internacional de la Quinua”, por las Naciones Unidas. Se espera que esta declaración, centre la atención mundial en la producción y consumo de este producto.

En adhesión al año internacional de la quinua, la ONG Esperanza Bolivia, pone a disposición del lector el presente documento que destaca los resultados del proyecto “Seguridad Alimentaria Nutricional en Municipios de Tarija y Chuquisaca”, el mismo que a partir de de la producción y el consumo de la quinua, permitirá contribuir al desarrollo económico, social y nutricional de las familias beneficiarias.

El proyecto es ejecutado por la ONG Esperanza Bolivia en asocio con la ONG Louvain Cooperation. Cuenta con el financiamiento de la Cooperación belga, además de la contraparte de los gobiernos municipales beneficiarios (Yunchará, El Puente y Culpina). La implementación del mismo es a base de en dos componentes de trabajo: (1) el agrícola, y (2) el nutricional.

1. Componente Agrícola: El proyecto busca desarrollar las capacidades de los productores locales para producir, administrar y comercializar quinua. Este componente se ha desarrollado en 3 fases:

Fase 1 Investigación: Si bien se conoce que en la zona, en tiempos ancestrales se cultivaba la quinua criolla, no se tienen evidencias del cultivo de la quinua real (la quinua apetecida por el mercado), razón por la cual, el proyecto ha incorporado esta fase de investigación que ha permitido definir no solo las variedades adaptables de la quinua, sino también las condiciones de adaptabilidad del producto.

flor de quinuaSe evaluó el comportamiento agronómico de 7 variedades de Quinua Real, los resultados logrados nos permiten mostrar el gran potencial de producción de quinua en comunidades de Yunchará e Iscayachi, con rendimientos máximos obtenidos en algunas parcelas -más de dos veces superiores al promedio nacional-, que según datos de la FAO sería de 591 kg/ha. Nuestras mejores parcelas mostraron rendimientos de 894 a 1,304 kg/ha. Las mejores variedades de quinua para la producción local, en orden de importancia son: Sajama, K’ellu, Pasancalla y Pantela. Respecto a la época de siembra, la misma se da entre la segunda quincena de septiembre y como máximo la primer quincena de noviembre. Como parte de la documentación del proyecto y como medio de apoyo a iniciativas locales de producción de quinua, se ha producido un paquete tecnológico que fue publicado en dos cartillas divulgativas “Notas Técnicas del Cultivo de la Quinua” y “Guía Práctica para el Cultivo de la Quinua”.

Fase 2 Expansión semi comercial: Se amplió la superficie sembrada y el número de productores involucrados, introduciendo mejoras tecnológicas en el cultivo como la mecanización de la siembra y el uso de maquinaria de apoyo para las labores de la trilla en la pos-cosecha.

Fase 3: Expansión comercial: Se amplió aún más la superficie sembrada y el número de productores involucrados. Esta fase tiene un componente adicional de trabajo, que es la creación de la asociación de productores de quinua, para que sean autosuficientes en la gestión de la producción y la comercialización de su producto.

Respecto a la comercialización de quinua, podemos indicar que se logró comercializar exitosamente toda la producción, resaltándose que en los análisis realizados por la empresa exportadora, se cumplió con todas las exigencias de la calidad del grano.

2. Componente nutricional: El proyecto busca desarrollar las capacidades de las familias locales, para incorporar la quinua en su patrón de dieta familiar, especialmente de niños y niñas menores de 2 años. Este componente del proyecto se ha desarrollad

o en 2 fases de intervención: la investigación y la acción.

Fase 1 Investigación: Al no ser la quinua un cereal vigente en los patrones de cultivo local, el mismo no formaba parte de los hábitos culturales de consumo alimentario, razón por la cual el proyecto ha incorporado esta fase de investigación, que ha permitido indagar no solo las barreras económicas o culturales para su consumo, sino también los usos y costumbres vinculados con la alimentación, para orientar las recomendaciones de consumo.

La zona de intervención del proyecto se caracteriza por sus elevados índices de desnutrición infantil. Un aporte significativo a la reducción de la desnutrición, será la incorporación de quinua en la dieta familiar. La calidad y cantidad de aminoácidos esenciales que componen sus proteínas, convierten a la quinua en un producto esencial para la erradicación de la desnutrición. Solo como referencia, los astronautas que fueron a la Luna entre otras misiones espaciales, llevaron como alimento barras compuestas de quinua, aspecto que demuestra la importancia y calidad de este cereal.

Fase 2 Acción: Una vez logradas las primeras cosechas de quinua y a base de los resultados de la fase de investigación, se han desarrollado diversos talleres de cocina, repostería y nutrición, orientados a incorporar la quinua en la dieta básica de las familias beneficiarias. Parte de estas actividades, ha sido la difusión de un recetario con gran variedad de alimentos a base de quinua, de fácil preparación, incluyendo preparados de desayunos, sopas, segundos, refrescos y postres.

Por su alto potencial económico y nutricional, Bolivia debe expandir el cultivo de la quinua, sin descuidar el consumo interno. Las acciones en el campo de la producción de la quinua, no deben centrarse únicamente en reproducir lo logrado hasta ahora, sino que debemos continuar los procesos de investigación para el desarrollo de nuevas variedades y tecnologías de cultivo. Al respecto recomendamos la lectura del artículo de Andrea Baudoin Farah (2013) Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS, Diálogos N° 95, Enero 2013)